FORMACIÓN

Queridos Hermanos, os damos la bienvenida al apartado que nos ofrece nuestro blog para poder realizar durante todo el año una formación online para nuestros hermanos. Será el diputado de formación, N. H. D. Luis Ortega Carranza el encargado de manteneros informados de todo lo relacionado con el ámbito formativo, talleres dentro de la hermandad y boletín de nuestra corporación. 

El correo electrónico de la diputación de formación es: (formaciónsoledadalgaba@gmail.com ). 

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Gracias a todos y estoy a disposición de los hermanos.


PAZ Y BIEN






ARTÍCULOS FORMATIVOS

4. ¿PORQUE LA VIRGEN ES REINA Y SE CELEBRA SU REALEZA?

La razón por la que la Santísima Virgen María es Reina se fundamenta teológicamente en su divina Maternidad y en su función de ser Corredentora del género humano.
a) Por su divina Maternidad: Es el fundamento principal, pues la eleva a un grado altísimo de intimidad con el Padre celestial y la une a su divino Hijo, que es Rey universal por derecho propio.
En la Sagrada Escritura se dice del Hijo que la Virgen concebi­rá: "Hijo del Altísimo será llamado Y a El le dará el Señor Dios el trono de David su padre y en la casa de Jacob reinará eter­namente y su reinado no tendrá fin" (Lc. 1,32-33). Y a María se le llama "Madre del Señor" (Lc. 1,43); de donde fácilmente se deduce que Ella es también Reina, pues engendró un Hijo que era Rey y Señor de todas las cosas. Así, con razón, pudo escribir San Juan Damasceno: "Verdaderamente fue Señora de to­das las criaturas cuando fue Madre del Creador" (cit. en la Enc. Ad coeli Reginam, de Pío XII, 11-X-1954).
b) Por ser Corredentora del género humano: La Virgen María, por voluntad expresa de Dios, tuvo parte excelentísi­ma en la obra de nuestra Redención. Por ello, puede afir­marse que el género humano sujeto a la muerte por causa de una virgen (Eva), se salva también por medio de una Virgen (María). En consecuencia, así como Cristo es Rey por título de conquista, al precio de su Sangre, también María es Reina al precio de su Compasión dolorosa junto a la Cruz.
`Ta Beatísima María debe ser llamada Reina, no sólo por ra­zón de su Maternidad divina, sino también porque cooperó íntimamente a nuestra salvación. Así como Cristo, nuevo Adán, es Rey nuestro no sólo por ser Hijo de Dios sino tam­bién nuestro Redentor, con cierta analogía, se puede afirmar que María es Reina, no sólo por ser Madre de Dios sino tam­bién, como nueva Eva, porque fue asociada al nuevo Adán" .
PAZ Y BIEN
La imagen puede contener: una o varias personas, boda y exterior
3. FESTIVIDAD DE SANTA MARÍA MAGDALENA


Santa María Magdalena es una de las discípulas más fieles y que el Señor escogió para ser testigo de su resurrección ante los apóstoles, asimismo es ejemplo para toda mujer de la Iglesia y de auténtica evangelizadora, es decir, de una evangelizadora que anuncia el mensaje gozoso central de la Pascua.
El 10 de junio del 2016 el Cardenal Robert Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en el Vaticano, emitió un decreto en el que, siguiendo la voluntad del Papa Francisco, se estableció que la memoria litúrgica de Santa María Magdalena se eleve al rango de fiesta.


En referencia a ella, Benedicto XVI expresó en el 2006 que “la historia de María de Magdala recuerda a todos una verdad fundamental: discípulo de Cristo es quien, en la experiencia de la debilidad humana, ha tenido la humildad de pedirle ayuda, ha sido curado por él, y le ha seguido de cerca, convirtiéndose en testigo de la potencia de su amor misericordioso, que es más fuerte que el pecado y la muerte”.
En los Evangelios se habla de María Magdalena, la pecadora (Lc. 7, 37-50); María Magdalena, una de las mujeres que seguían al Señor (Jn. 20, 10-18) y María de Betania, la hermana de Lázaro (Lc. 10, 38-42).
La liturgia romana identifica a las tres mujeres con el nombre de María Magdalena, como lo hace la antigua tradición occidental desde la época de San Gregorio Magno.
María Magdalena siguió a Jesús hasta el Calvario y estuvo ante el cuerpo yacente del Señor. El domingo de Resurrección fue la primera que vio a Cristo resucitado y tuvo el honor de ser enviada por el Señor a anunciar esta buena noticia a los discípulos.
Oración
Señor, Dios nuestro, Cristo, tu unigénito, confió, antes que a nadie, a María Magdalena la misión de anunciar a los suyos la alegría pascual; concédenos a nosotros, por la intercesión y el ejemplo de aquella cuya fiesta celebramos, anunciar siempre a Cristo resucitado y verle un día glorioso en el reino de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo.


2. ORÍGENES DE NUESTRA HERMANDAD.

El origen de la Hermandad no está documentado, aunque se piensa que debió fundarse en la segunda mitad del siglo XVI, a semejanza de otras muchas que comenzaban su andadura en Sevilla o pueblos próximos, bien fundándose como hermandades de sangre, o transformándose de hermandades de luz en hermandades de sangre.
La Imagen que agrupa a los cofrades, es una Virgen de la Soledad, cuyo culto se relaciona de un modo totalmente legendario con la conquista del pueblo en 1247, por las tropas castellano-leonesas de Fernando III.
Según nos cuenta la leyenda al disponerse a matar un soldado castellano a una madre y su hijo, afectado de tercianas, cristianos pero habitantes de La Algaba, se le aparece, sobre la higuera a cuya sombra se cobijaba, la Virgen de la Soledad con su Hijo muerto en el regazo. Ante esta visión, el soldado desiste de su empeño y la madre e hijo quedan salvos.
A partir de este relato, siempre dentro de la tradición, y por supuesto sin pruebas escritas, empezaría en el pueblo la devoción a la Soledad de la Virgen.
No es hasta 1586 cuando encontramos los primeros documentos que hacen referencia a la Virgen de la Soledad y a una Hermandad que agrupa a sus devotos, se titula Hermandad del Espíritu Santo y Soledad de la Madre de Dios.
En dicho año mantiene un pleito con la Parroquia por haber cambiado su sede al Monasterio de Franciscanos Angelinos, que habían fundado recientemente los marqueses de la Villa.
Curiosamente, la Hermandad agrupa a la mayoría de los habitantes moriscos de La Algaba, los cuales habían sido expulsados del Reino de Granada, después de la rebelión de Las Alpujarras. Proceden en su mayor parte de la zona de Vélez-Málaga: Cutar, Benamargosa, Benamocarra, Cómpeta,… El total de Hermanos ascendía a unos 80 y la Hermandad ya era de las de sangre, efectuando la procesión de disciplina en la tarde de Viernes Santo.
En la década de 1620 vuelve a la Parroquia por haber sido destruido el Convento en una de las múltiples riadas del río Guadalquivir y la ribera de Huelva.
En la primera mitad del siglo XVII la Hermandad incorpora la imagen del Señor Resucitado, que en la Iglesia del Convento Franciscano se hallaba en el mismo retablo que el resto de las imágenes, esto es, la Virgen de la Soledad y luego el Cristo Yacente A finales de este mismo siglo  debió incorporar a su titulación el Santo Entierro de Cristo, porque ya en los primeros años del siglo XVIII aparece así titulada y sin embargo perdió el fundacional del Espíritu Santo. Igualmente debió incorporar la imagen del Cristo Yacente y su correspondiente paso de salida.
En 1761 redacta nuevas Reglas para su gobierno, pues perdió las que tuvo en el siglo XVI. A finales de este mismo siglo comienza la costumbre de costear el entierro a los hermanos y a las hermanas, y que perduró hasta el primer tercio del siglo XIX. Al siglo de las luces corresponde también el disfrute de dos hazas de tierra que la Hermandad tuvo al pago del Tovar, se solían alquilar y el dinero se aplicaba a los gastos originados en las procesiones de la tarde del Viernes Santo y la tarde del Domingo de Resurrección
Continúa teniendo su sede en el Convento Franciscano, hasta 1856, en que se traslada a la Parroquia, excepto un breve paréntesis.
La vida de la Hermandad en el siglo XIX, que es ahora el que nos ocupa, se inicia con la francesada. No tenemos referencias directas de cómo le afectaría a la Hermandad la invasión francesa, aunque sí podemos deducirlo de un modo indirecto, ya que a partir de ese momento, se extinguen casi por completo los entierros que la Hermandad costeaba a los hermanos, los cuales son relativamente frecuentes en el último tercio del siglo precedente. Las funciones del Descendimiento y la Resurrección, así como la salida procesional de la tarde del Viernes Santo, pasan a ser costeadas por D. Pedro López de Valladares, Mayordomo de la fábrica parroquial.
Todo ello nos viene a indicar que la principal fuente  de ingresos de la Hermandad, la cuota anual que pagan los Hermanos ha debido quedar reducida a la nada, ya que solo una persona se hace cargo de los principales gastos de la Hermandad.
En la Parroquia se instala en un retablo bajo la tribuna del órgano, donde más tarde, en torno a 1947 construye su capilla e instala el mismo retablo. Desde allí continúa efectuando sus dos salidas procesionales, en la tarde del Viernes Santo y el Domingo de Resurrección, y sus correspondientes cultos.






1. ¿QUIÉN SOSTIENE LA HERMANDAD?

Si se pregunta quiénes son los responsables de sacar adelante una Hermandad rápidamente se piensa en  el Hermano Mayor y su Junta de Gobierno. Sin duda es así. Son ellos, con el concurso de los auxiliares, quienes dedican tiempo y atención para que la Hermandad funcione, se atienda a los hermanos, se cobren las cuotas, se organicen los cultos, se lleve a cabo el plan de formación, se prepare la cofradía,  el patrimonio esté siempre en perfecto estado y desde la Comisión de Caridad se atiendan las necesidades que se presenten. Es a ellos a quienes corresponde el mantenimiento y  el desarrollo de la Hermandad.
Pero una Hermandad no sale adelante sólo con el generoso esfuerzo de su Junta de Gobierno. De poco serviría su trabajo si no estuviera sostenido por la oración de otras muchas personas, hermanas o no.Cada hermandad tiene un tesoro grande en los hermanos y hermanas ya mayores, que apenas salen de casa y se pasan las tardes rezando el Rosario ante una fotografía o estampa de los titulares de su Hermandad. Las mismas imágenes que atendieron sus peticiones adolescentes; las preocupaciones por los primeros hijos;  problemas laborales; de salud; la oración por el alma de sus padres y hoy, por fin, la oración serena y confiada de quienes, desde su vejez asumida,  van perfilando una perspectiva de esperanza.
Esos hermanos veteranos,  que vienen aguantando la embestida de las propias fragilidades más allá de los años, tienen su cometido en las hermandades y en la sociedad. Su oración es necesaria para la Hermandad en su conjunto.  Lo explicaba el Papa Francisco: “Una civilización donde no se reza es una civilización donde la vejez no tiene sentido y esto es aterrador. Nosotros necesitamos ante todo ancianos  que recen, porque la vejez se nos dio para esto. La oración de los ancianos es algo hermoso” (Francisco: 11.03.2015).
Y no sólo los ancianos.  Conozco alguna Junta sostenida por la oración de conventos de clausura, a los que el Hermano Mayor acudió solicitando su colaboración. También por personas que ofrecen las molestias asociadas a su enfermedad por las intenciones y necesidades de su Hermandad, como en el Calvario, al pie de la Cruz, la Virgen reza asociando su dolor a la obra de la Redención.
En el día a día de la Hermandad es imprescindible una buena gestión de la Junta de Gobierno con su hermano mayor al  frente; pero la Hermandad no sale adelante sólo con decisiones más o menos brillantes o eficaces, sino con la oración callada y constante de quienes desde su casa, la serenidad del convento, o la cama del hospital van labrando los sillares sobre los que se ha de apoyar realmente la Hermandad.